Temporada 2008-2009

La afición sostiene al equipo

La  afición sostiene al equipo

En un ejercicio de equilibrismo agotador el CA Osasuna escapó del precipicio que le conducía a Segunda división en la última jornada del campeonato. La historia concluyó en términos similares a la de un año antes, si bien las dinámicas de ambas trayectorias trazaron direcciones opuestas. El esfuerzo que debía realizar el equipo para revertir la situación en este curso contenía tintes heroicos. Al finalizar la jornada 19, que daba carpetazo a la primera vuelta, el CA Osasuna sumaba 13 puntos, estaba a siete de la salvación  y acababa de sufrir un varapalo arbitral en el Santiago Bernabéu de proporciones mediáticas nunca vistas por estos pagos. Lejos de entregarse a la derrota todas las fuerzas vivas del osasunismo alimentaron una operación de rescate que cuatro meses más tarde culminó con éxito. Para contrarrestar el fiasco de la primera vuelta, el equipo logró añadir 30 puntos a su casillero en el segundo acto de la Liga, números que le permitieron abrazar la permanencia en la última fecha. Una reacción de tal calibre pasará a los anales estadísticos por más que en el ambiente quedara el regusto amargo de haber desaprovechado la oportunidad de firmar la salvación unas jornadas antes. Eso nos hubiera ahorrado el agónico sufrimiento del tramo final.

La línea descendente que había cogido el equipo en la fase final de la temporada 2007-08  no pudo recomponerse en el arranque del nuevo curso. En la sexta jornada sumaba cuatro puntos merced a sendos empates. En el análisis global los números ofrecían buenos servicios defensivos (4 goles encajados) mientras el apartado de tantos a favor resultaba escuálido (2 goles, uno de penalti). El fútbol  decreciente al paso de las jornadas precipitó los acontecimientos. Los responsables del Club decidieron voltear el ánimo colectivo cambiando el inquilino del banquillo. José Ángel Ziganda dejó su puesto a José Antonio Camacho. El cambio tardó en ofrecer sus frutos. Camacho quiso transmitir confianza al grupo y mayor resolución a la hora de la transición ofensiva. En el tiempo de adaptación a las nuevas coordenadas técnicas el equipo se invirtió. Perdió parte de la consistencia defensiva que había demostrado hasta entonces pero, poco a poco, comenzó a carburar en la zona de remate. En esa tendencia irregular acabó la primera vuelta añadiendo nueve puntos más en 13 jornadas. Había mejorado algo la imagen futbolística, se iba recuperando el gol (20 goles desde la llegada de Camacho) pero no se sumaban puntos en consonancia al esfuerzo desplegado. Y en la clasificación pintaban bastos.

Cerrando la tabla y con un panorama desolador, la segunda ronda se antojaba un canto a la supervivencia. Cada partido era catalogado de final anticipada. El margen de error no existía. Cualquier tropiezo podía dar al traste con la idea de la remontada. Pero el optimismo de la clase dirigente, la campaña de apoyo de los medios de comunicación, la sensibilización del aficionado, que se entregó a la causa de una manera admirable, la experiencia del cuadro técnico y el compromiso del vestuario propiciaron el caldo de cultivo necesario. Desde la primera fecha del mes de febrero hasta  mitades de abril, el CA Osasuna conquistó seis victorias, cinco en casa, (Mallorca, Valencia, Numancia, Espanyol y Athletic), una fuera (At.Madrid) y tres empates como visitante (Deportivo, Racing y Betis). El único traspié en ese tiempo lo sufrió con la derrota en el Reyno de Navarra frente al Sporting. El empuje de tantas fuerzas positivas había obrado el milagro. A falta de mes y medio, 9 jornadas  para la conclusión de la Liga, el CA Osasuna estaba fuera de los puestos malditos y tenía un margen de cinco puntos sobre el equipo que abría la zona de descenso. Teniendo en cuenta que durante la tres últimas jornadas debería medirse a los rivales que comandaban la clasificación: Barcelona, Real Madrid y Sevilla, el objetivo pasaba por sellar la permanencia antes de llegar a esas fechas críticas.

Ocurrió todo lo contrario. Una concatenación de circunstancias negativas provocó un giro de la trayectoria rojilla. La reincidencia de los errores arbitrales, el exceso de confianza del vestuario, la pérdida de intensidad en el fútbol y la presión de enfrentarse ante  rivales que se jugaban la vida, provocaron un inopinado bajón del rendimiento. Cuatro derrotas anteriores (Almería, Málaga, Recrativo y Getafe) relegaron a Osasuna a los puestos de descenso después de empatar con el Sevilla en el Reyno de Navarra en la antepenúltima jornada del campeonato. A dos fechas del cierre, los rojillos habían sufrido una peligrosa recaída. Ya no dependían de sí mismos. En esa tesitura les aguardaban dos compromisos que circunstancias normales serían  improbables de sacar adelante: salida al Camp Nou y cierre del telón liguero de local contra el Real Madrid. Por suerte, la Liga para los dos grandes ya había terminado.

Nada se jugaban en sus envites,  una coincidencia que ayudó a encarar los partidos desde el optimismo. Sólo preocupaba si Osasuna sería capaz de aguantar la presión, de recuperar la intensidad, de sujetar los nervios y acertar en el remate. La afición, por supuesto, estaría allí, volcando su aliento para que nadie dudara de que finalmente el objetivo se haría realidad. En Barcelona, el CA Osasuna disputó unos minutos finales dramáticos, a todo o nada. Necesitaba una victoria para no depender de otros resultados en la última jornada. Ganó con un gol de Pandiani y el favor de otros marcadores despejó las dudas. Ganar al Madrid concedía el salvoconducto de Primera. El último día de mayo el estadio Reyno de Navarra se tiñó de rojo para celebrar la permanencia. La fiesta se desató tras un zapatazo de Juanfran que rubricó la remontada. Con el último suspiro de la Liga, Osasuna cruzó el alambre, pisó tierra firme y los corazones rojillos recuperaron el ritmo normal  de sus latidos. Seguirá en Primera división por décima temporada consecutiva.

Cruchaga, el adiós del Capitán

Cruchaga, el adiós del Capitán

Debutó en Primera División el 10 de septiembre de 2000 y se ha mantenido en la élite, jugando una media de 27,5 partidos durante las nueve temporadas que lleva Osasuna en la máxima categoría, y tras alcanzar el ascenso en la temporada 1999/00, gesta que siempre ha elegido Cruchaga cuando se le ha preguntado por uno de los mejores momentos vividos en Osasuna. Tampoco se olvida de aquella final de Copa del Rey o de aquella victoria ante el Valencia CF que le permitió al equipo rojillo ser cuarto y jugar la previa de la Champions League. Así como esa semifinal de UEFA.

César Cruchaga dice adiós, tras jugar 386 partidos, repartidos entre 343 choques ligueros en Primera y Segunda División, 29 encuentros de Copa del Rey y 14 duelos en Europa. El capitán se convierte así en el tercer jugador de Osasuna que más partidos ha disputado con la camiseta rojilla a lo largo de su historia. El último, en el Reyno de Navarra y ante el Real Madrid CF, el pasado 31 de mayo, día en el que Osasuna conseguía la permanencia y, por tanto, mantenerse por décima temporada consecutiva, y con Cruchaga en el equipo, en Primera División.

calendario de partidos
Jornada 10 LaLiga 1|2|3 LaLiga 1|2|3
20 Octubre 2018 16:00 h.
Carlos Tartiere
Real Oviedo
2-1
Real Oviedo Osasuna
Jornada 11 LaLiga 1|2|3 LaLiga 1|2|3
28 Octubre 2018 18:00 h.
Estadio Metropolitano
Rayo Majadahonda
vs.
Rayo Majadahonda Osasuna
Jornada 12 LaLiga 1|2|3 LaLiga 1|2|3
03 Noviembre 2018 18:00 h.
El Sadar
Osasuna
vs.
Osasuna Málaga
Jornada 13 LaLiga 1|2|3 LaLiga 1|2|3
10 Noviembre 2018 18:00 h.
Francisco de la Hera
Extremadura U.D.
vs.
Extremadura U.D. Osasuna
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